miércoles, 6 de abril de 2011

Becarios, qué gran invento



Cuando un becario llega a la redacción de un medio lo hace con ilusión, es su primera incursión en el mundo laboral, en la realidad. Ha llegado el momento de que lleve a la práctica toda esa teoría, en muchos casos poco útil, que ha invadido sus carpetas los últimos cinco año.

Con la implantación del Plan Bolonia parecía que la situación de escasa preparación de los universitarios tras una enseñanza puramente teórica, había acabado. Ya que este nuevo proyecto europeo quiere programar las carreras orientándolas a la realidad laboral.

La cuestión está en determinar, en que parte de ese idílico proceso las prácticas se convirtieron de un instrumento capaz de suplir las carencias, a una esclavitud, en la que los becarios se convierten en lacayos del jefe de turno.
Y es que estos trabajadores a tiempo parcial no cotizan a la Seguridad Social, aunque realicen labores propias de cotizantes.
Desarrollan su actividad en una situación precaria, en la que las empresas buscan cubrir puestos fijos con empleados en prácticas, a los que en la mayor parte de los casos no se retribuye.
Ya me imagino a los empresarios frotandose las manos ante su llegada, sabiendose superiores y capaces de delegar en ellos los trabajos más engorrosos. ¡Qué gran invento estos becarios!

Fruto de todo es que cuando estos becarios, pierden su condición y pasan a integrarse en el mercado laboral, abandonando el nido universitario, se jactan de la gran responsabilidad que conllevan sus actos pues ya no existe un todoprotector que los supervise.

martes, 5 de abril de 2011

Información codificada

El New York Times ha cerrado el acceso gratuito a su web. Tras algunos intentos fallidos, esta vez lo ha logrado, estableciendo un régimen pay per view.
Ante esta noticia, muchos han sido los que se han llevado las manos a la cabeza sorprendidos por dicha privatización. Pero en realidad, la facturación por los contenidos es algo que está a la orden del día y nadie se sorprende si le piden un dólar por el soporte papel.

Esta iniciativa pionera, volverá a estrellarse si no viene acompañada del apoyo de los demás portales informativos. Esto es, el éxito de la misma estará ligado a la unificación, ya que mientras sigan existiendo portales gratuitos, pocos serán los que decidan optar por los de pago.

Quizá la solución sería hacer algo parecido a lo que ocurrió con las televisiones de pago, proveer a los abonados, de unos contenidos por los que merezca la pena aflojar y que de algún modo supongan un suplemento a los que se pueden obtener, de manera gratuita, en cualquier otro portal.

A su favor, sin duda, tienen el prestigio como medio que se han ido forjando a lo largo de su historia. Pero en estos tiempos de crisis económica y sobre todo de crisis intelectual, en el que la mayor parte de la población solo ve la televisión y ni siquiera la escucha, es, cuanto menos, arriesgado privatizar el acceso a la información.

Un acceso por el que muchos no optan ni regalado.